El cobarde más valiente
Tirso de Molina
Sinopsis
Comedia en tres actos que tiene como protagonista a Martín Peláez, primo del Cid.
Comedia en tres actos que tiene como protagonista a Martín Peláez, primo del Cid.
"Princesas para armar" es un poemario que cuenta la historia de tres princesas que se llaman Clara y, a través de versos, va entrelazando una historia familiar de rencores y afectos complicados. Los temas que se abordan están relacionados con el concepto de la feminidad y sus complejidad en distintas generaciones mientras que se atraviesan conceptos como la histeria y la locura. En este audiolibro, escrito y narrado por Anaclara Muro, la autora trenza con armonioso humor negro una voz lírica que se burla de voces casi siempre masculinas que van acotando la historia de las múltiples Claras, a manera de guía, del sentido del deber, de prenda ortopédica. La autora juega, sin miedo, con diversos géneros textuales y registros que dialogan con los poemas y componen el discurso de este poemario, el cual nos confronta y ante al cual nos desarmamos.Ver libro
Si no cabe duda de que las redes sociales como Twitter están transformando la sociedad, en general, tampoco la cabe de que pueden revolucionar la expresión poética. La poesía habita detrás de cada visión del mundo. Descúbrelo con nosotros.Ver libro
La época es el nexo fundamental que agrupa a los autores del presente volumen; tiempo en que México luchaba por afianzar su independencia y constituirse como nación; primer mitad del siglo XIX que cierra con la invasión norteamericana. La característica fundamental de estos dramaturgos es que van de lo neoclásico a lo romántico, lo que implica el paso del europeísmo al nacionalismo literario.Ver libro
Tanto en la física como en las pasiones hay impulsos contrarios, armonías momentáneas, sustentos inestables, corrientes subterráneas. Tratamos de hacer pie en la contingencia. Como el trapecista en su eje, ese artista del aire que encuentra en el vacío una frontera, la atracción del salto, un recuerdo de la niñez, impulsa a la poeta a aferrarse a las palabras para tentar la deriva, para inventar el equilibrio. O la simetría que se quiebra, lo que se desempareja por azar, por secreto designio aleatorio, como la música plácida de los móviles de viento. Equilibrios, correspondencias, armonías, caídas, el dictum de lo vivo, son la materia de estos versos. Versos escritos en un sottovoce cordial, que prenden, como las plantas, que traen el rumor del atávico pulso del corazón.Ver libro
Póngale usted el título que quiera es una obra con al menos dos libros. En las páginas impares, el reto de empezar cada poema con el mismo verso nos descubre frente a un espejo donde somos la posibilidad que no fuimos: empezar por desconocernos, por querer ser otro, por ser ese otro y hablar con las plantas, por escribir los poemas que nos pasan, por ver el humo de las naves quemadas… en cada poema, un itinerario situacional y afectivo nos anticipa lo que las páginas pares nos iluminan con la misma frecuencia con la que nos oscurecen: en las pares, el poeta dialoga con un sí mismo que podría ser cualquiera de nosotros. Con el cronopio de sí mismo, con el alter ego, o con el desventurado Mateo haciendo una declaratoria de amor – odio para insistir en sus abismos. En las impares navegamos de a muertito mientras lustramos el collar con el que nos encadenan, o nos atamos a la nave que ya zarpa en vez de quemarla, como el antónimo del héroe que somos en esta ciudad que no es nuestra, andando por calles que no nos llevan a ningún lado. En las pares nos preguntamos a dónde habremos de llegar entre ruinas, rosales y espinas, o nos percatamos de que, como en la vida, las cuentas nomás no salen. Y en ese diálogo, separado apenas por el puente de una hoja, reconocemos al poeta, a la pedacera de inicios que se ha vuelto de insistir en contrariar al pequeño Golem que lleva dentro. Reconocemos al cronopio-poeta, capaz de reiniciarse a cada nueva cagada de las que acumula varias al día. Póngale usted… es un poemario que es dos o tres poemarios, y es también el relato de las tragedias cotidianas del hombre que –no está de más recordarlo- sonríe sus desgracias vallejianas con el hocico roto, blindado apenas por la palabra "paracaídas" y la bendición de Huidobro. Están aquí los milagros atemporales del mexicano universal que sobrevive a sus políticos con un "humorismo doloroso", y están aquí las recetas de autoayuda más inútiles (si es que hay libros de autoayuda que no sean inútiles) y más absurdamente bellas que podamos leer durante la mañana, cuando más necesitamos de resetear nuestra suerte. Para la ciencia, el cronopio que flota en los poemas de este libro es un reflejo anti humano, un paradigma de hombre cognitivamente no estratégico. Para los poetas –que están más cerca de la locura, y por lo tanto, de la verdad- este cronopio que carece de toda pericia vital es simplemente el hombre en su circunstancia de no ser cenzontle. Póngale usted el título que quiera no es una Rayuela en su complejidad estructural, pero podría ser un changai, ese juego al que le bastaban dos palos, un hoyo en la tierra y tres formas de lanzar, tan lejos como fuera viable, la suerte del contrario; tan lejos que le fuera imposible acercarse a nuestros abismos. No es un libro que nos explique cómo hacer poemas; es un libro que nos explica cómo hacer poesía.Ver libro
El “Martín Fierro” (1872) de José Hernández (1834 - 1886) es, a no dudarlo, el gran libro nacional de los argentinos. Podemos leerlo en diversas claves: la nacionalista, como emblema de la argentinidad (Lugones), la de la exaltación del gaucho (Ricardo Rojas), la simbólica – alegórica (Leopoldo Marechal), la del revisionismo histórico (José María Rosa) o la universal y metafísica de Borges… Pero en todos los casos estamos ante una obra que muestra al mundo la esencia de la argentinidad, igual que el Quijote lo es para España o la Divina Comedia para Italia. Pero la universalidad del Martín Fierro se explica porque más allá de la historia de un gaucho sometido a las injusticias de un sistema de explotación, que lo convierte en carne de cañón para combatir al indio en la frontera, nos da ejemplos de cómo lo circunstancial y personal puede, en un escritor de genio, derivar en lo humano y universal. Por ello escribe Borges: “la literatura argentina comprende, por lo menos, un libro, que es el Martín Fierro…” Y Borges está en lo cierto: porque más allá de la discusión sobre la existencia real o ficticia del personaje o sobre las ideas federales de Hernández, o si fue Martín Fierro un gaucho matrero y asesino prófugo de la ley o el símbolo de la rebelión ante un sistema cruel y perverso, está la esencia universal de esta obra enorme. Y todo lo demás nos parece accesorio. Citemos una vez más a Borges: “Hernández lo escribió para denunciar injusticias locales y temporales, pero en su obra entraron el mal, el destino y la desventura, que son eternos”.Ver libro