¡Acompáñanos a viajar por el mundo de los libros!
Añadir este libro a la estantería
Grey
Escribe un nuevo comentario Default profile 50px
Grey
Suscríbete para leer el libro completo o lee las primeras páginas gratis.
All characters reduced
Mil fragmentos de cristal - cover

Mil fragmentos de cristal

Cristina Ótalora

Editorial: Entre Libros

  • 0
  • 0
  • 0

Sinopsis

Huir no es suficiente, porque el destino siempre sabe dónde encontrarte
 
Después de escapar de su pasado, Anna se refugia en el pueblo donde nació su madre. Allí intenta recomponer su vida, pero aunque sus planes comienzan a tomar forma, aún le queda algo por hacer.
Y, para ello, debe adentrarse en la misteriosa mansión que se oculta entre la frondosidad del bosque.
 
Sin embargo, el destino rara vez es sencillo. Cuando Erik se cruza en su camino, el pequeño mundo que estaba construyendo comienza a tambalearse.
 
Ella quiere empezar de cero; él necesita una musa que lo inspire y lo ayude a liberarse de sus propias sombras.
 
Una proposición irracional.
Un trato que los une.
Y una mansión rodeada de rosas donde Anna descubrirá que no solo las apariencias engañan… sino que esa bestia de ojos azules que la observa con intensidad podría cambiar su vida para siempre.
 
Adéntrate en este retelling oscuro de La Bella y la Bestia y déjate seducir por el lado más sensual, peligroso e irresistible del cuento.
Disponible desde: 12/02/2026.
Longitud de impresión: 354 páginas.

Otros libros que te pueden interesar

  • El verdugo - cover

    El verdugo

    Penélope Sky

    • 1
    • 2
    • 0
    Cuando descubro que mi marido me ha engañado, después de tres años de matrimonio, ni siquiera tiene el valor de decírmelo. Es su amante quien me lo confiesa. Me marcho de casa, consigo un nuevo apartamento, un trabajo de camarera... e intento recomponer mi corazón roto. Me pregunto cuándo empezó a romperse todo, si fui ciega, si no fui suficiente.
     
    Una noche, mientras trabajo, entra en el bar el hombre más atractivo que he visto jamás. Se sienta frente a mí... y algo estalla entre los dos. Un segundo antes estaba hundida; al siguiente, al sostener su mirada, olvido el desastre en el que se ha convertido mi vida. Lo invito a casa y paso con él la noche más ardiente de la historia. No espero volver a verlo.
     
    Solo lo quiero para olvidar; algo fácil, sin ataduras. Pero él me quiere para él. Toda para él.
     
    Pronto descubro la verdad: él es el Verdugo. El capo de capos. El señor del crimen que domina París y obliga a todos a seguir sus reglas... o pagar el precio. Y ahora soy suya.
    Ver libro
  • Carter y Arizona - cover

    Carter y Arizona

    Whitney G.

    • 0
    • 43
    • 1
    Solo amigos.
    Solo somos amigos.
    No, en serio. Arizona es solo es mi mejor amiga…
    
    Arizona Turner y Carter James son amigos inseparables desde los nueve años. Se lo han contado siempre todo el uno al otro y se han apoyado en todas sus "primeras veces". Y, por supuesto, han sido mutuo paño de lágrimas cuando las relaciones que han mantenido con otras personas han fracasado…
    Pero a lo largo de los años, a pesar de todo lo que han pensado los demás sobre ellos y su amistad, jamás han traspasado la línea. 
    Nunca se les ha ocurrido. 
    Nunca han querido...
    Hasta que una noche todo cambió.
    Así que quizá ahora…
    
    Solo amigos. 
    Solo somos amigos. 
    O eso seguiré diciendo hasta que averigüe si Carter sigue siendo "solo" mi mejor amigo.
    Ver libro
  • El príncipe de Park Avenue - cover

    El príncipe de Park Avenue

    Louise Bay

    • 6
    • 60
    • 0
    Me he ganado cada uno de mis billones de dólares por mí mismo. Soy calculador, astuto, y el mejor en lo que hago. Lleva tiempo y dedicación construir algo como lo que tengo. Y eso no deja tiempo para el amor, ni para novias ni para relaciones de ningún tipo.
    Pero no me malinterpretes: no soy un monje.
    Comprendo la atención y la concentración que hay que tener para seducir a una mujer guapa. Son las mismas habilidades que utilizo para cerrar grandes negocios.
    Pero todo eso empieza y acaba en una sola noche. No soy el tipo de tío que manda flores. No soy de los que llama al día siguiente.
    O eso pensaba hasta que una guapísima heredera, además de impaciente y mordaz, irrumpió en mi vida.
    Cuando Grace Astor pone los ojos en blanco por algo que he dicho, lo que quiero es abrazarla bien fuerte y mostrarle lo que se ha estado perdiendo hasta ahora.
    Cuando hace una broma a mi costa, solo quiero cerrarle esa boca descarada con mi lengua.
    Y cuando se marcha con un simple adiós justo después de que hayamos follado, lo único que quiero es restregarle en su cara los tres orgasmos que acaba de disfrutar.
    Ella será una princesa, pero yo le voy a dejar claro quién manda en este dormitorio de Park Avenue.
    Ver libro
  • Entre tú y yo - cover

    Entre tú y yo

    Whitney G.

    • 6
    • 46
    • 0
    Querida Hayley:
    Asumo que todavía estás de resaca, así que seré breve.
    Anoche te metiste bajo mis sábanas (sin mi permiso), y casi hicimos el amor. Salí de la cama tan pronto como me di cuenta de que eras tú y te llevé a casa.
    Eso fue lo que pasó.
    Punto.
    Final.
    En caso de que lo hayas olvidado, eres la hermana pequeña de mi mejor amigo. Nunca seremos nada más (no podemos ser nada más), así que preferiría que trabajásemos en lo de ser "solo amigos" de nuevo. No obstante, no soy de los que dejan preguntas sin responder —ni siquiera las que se hacen durante una borrachera—, por lo que, para dar por zanjada nuestra inapropiada conversación de forma adecuada, te contestaré:
    1) Sí, me gustó el roce de tus labios contra los míos cuando te pusiste encima de mí.
    2) Sí, por supuesto que prefiero el sexo rudo, pero estoy bastante seguro de que no fui rudo contigo.
    3) No, no tenía ni idea de que todavía eras virgen…
    Este mensaje nunca ha existido.
    Corey.
    Ver libro
  • Novio por treinta días - cover

    Novio por treinta días

    Whitney G.

    • 6
    • 48
    • 0
    Nunca debería haber aceptado ese acuerdo…
    Hace treinta días, mi jefe —un tiburón de Wall Street— acudió a mí con una oferta que no pude rechazar: poner mi firma en una línea de puntos y fingir ser su prometida durante un mes. Si accedía, podía rescindir mi contrato laboral con una indemnización por despido "extremadamente generosa".
    Las normas eran muy sencillas: prohibido besarse y tener sexo. Solo había que fingir que nos queríamos ante la prensa, aunque desde el día que lo conocí siempre había deseado borrarle esa estúpida sonrisa de superioridad de la cara.
    Lo cierto es que no tuve que pensármelo dos veces. Firmé y comencé a contar los segundos que me faltaban hasta librarme al fin de su chulería de alta gama.
    Solo aguanté un minuto…
    Nos peleamos durante todo el viaje de cuatro horas hasta su ciudad natal y no conseguimos dar una impresión convincente ante la prensa que nos esperaba. Pero lo peor fue que, justo cuando iba a arrancarle aquel gesto arrogante de la cara, se quitó la toalla de baño delante de mí, a propósito, y me dejó sin palabras con su miembro de veinte centímetros, para "demostrarme quién era el más importante" en nuestra relación. Después me dedicó su estúpida sonrisa de suficiencia de nuevo y me preguntó si quería que consumáramos lo nuestro.
    Y lo peor de todo es que ese fue solo el primer día.
    Todavía quedaban otros veintinueve por delante…
    Ver libro
  • Las tres reglas de mi jefe - cover

    Las tres reglas de mi jefe

    Emily Delevigne

    • 2
    • 42
    • 0
    Me llamo Rhys Knight y soy uno de los hombres más ricos de Estados Unidos. Nunca he mezclado los negocios y el placer, y prueba de ello es el imperio que he levantado en poco tiempo. Cierro contratos, destino dinero a causas benéficas y salgo con mujeres preciosas a las que no vuelvo a ver al día siguiente. Mi vida es perfecta, o al menos lo era hasta que mi mejor amigo me pidió el favor de contratar a su hermana pequeña como secretaria…, y desde ese día soy incapaz de no imaginármela desnuda.
    Casey Evans es todo lo que no suelo buscar en una mujer: habla demasiado y le gusta el contacto físico, lo que supone el incumplimiento de dos de mis reglas a la hora de trabajar conmigo. Sin embargo, supe que todo cambiaría esa noche, cuando celebramos haber cerrado un acuerdo con un magnate ruso… A partir de ese momento tuve claro que no podría mantenerme alejado de ella nunca más.
    Ver libro