Para Durero, la melancolía era el estado en el que el artista quedaba suspendido en espera de la inspiración. Era un desequilibrio, un punto frágil que de un momento a otro podría transformarse en fuerza creativa o en la caída en un pozo sin remedio. El exceso de bilis negra que ocasionaba la melancolía era capaz de sumergir al sujeto en apatía o en alucinaciones. Zaira Pacheco hace un ejercicio de ecfrasis – cuya definición más básica sería hacer una representación verbal a partir de una representación visual – para transformar una de las imágenes emblemáticas de la cultura universal en un tránsitos contradictorios, en tiempo que no transcurre, en magia y geometría que nos engañan para expresar la tristeza y la pérdida original que el artista busca curar con en el lenguaje.
Zaira Pacheco (San Juan, 1987) tiene un doctorado en literatura de la Universidad de Barcelona. Ha publicado artículos en revistas y libros monográficos como El Aleph, La Torre, En rojo, Revista Cruce, ente otros. Ciutat (2016) es su primer libro de poesía publicado por la editorial independiente La secta de los perros. También ha publicado sus poemas en Isla escrita: Antología de poesía de Cuba, Puerto Rico y República Dominicana, ediciones Amargord (2018), editada por Néstor E. Rodríguez. Ha participado en diversas lecturas de poesía como 20 poetas en la 20, organizada por el escritor puertorriqueño Luis Negrón en San Juan, Puerto Rico y Poesía en la Misión de Puerto Rico en Cuba, en La Habana, Cuba. Fue finalista del I Premio Hispanoamericano de poesía Francisco Ruiz Udiel (2017) de la Editorial Valparaíso. En el 2018 publicó su primer libro de ensayo: Androginia y deseo en Póstumo el transmigrado. Actualmente, es profesora de lengua y literatura en el Departamento de Español de la Universidad de Puerto Rico, Recinto de Río Piedras.
El periodismo deportivo siempre ha sido considerado el patito feo de las ciencias de la información. De ahí la necesidad de un análisis completo y riguroso sobre su ética que contribuya a su profesionalización. En este ensayo novedoso, se analizan más de treinta películas y series que ofrecen ejemplos a partir de los cuales se abordan los problemas éticos inherentes a la profesión. El catálogo abarca desde clásicos de Hollywood de la talla de El orgullo de los Yanquis (1942), protagonizado por Gary Cooper, o Más dura será la caída (1956), con Humphrey Bogart, hasta series recientes como Ted Lasso, de Jason Sudeikis (2020), o la española Reyes de la noche (2021), con Javier Gutiérrez. Además, para completar la perspectiva se incluyen también casos prácticos extraídos de la prensa, la radio, la televisión e internet. El resultado de esta investigación subraya la responsabilidad del periodista hacia el público, las fuentes y los referentes informativos, así como la integridad profesional y el prestigio del colectivo periodístico. Este libro dotará de nuevas herramientas a los interesados en hacer un periodismo deportivo «de cine», así como a los fans del deporte que deseen ser informados de forma honesta y veraz.
¿Qué sucedería si un buen día, por esas cosas que pasan, Dios Padre se sentase a su lado en el autobús y le contase sin tapujos ni melindres cómo sucedieron los hechos de verdad en la época de los patriarcas bíblicos?
Éste es el punto de partida de este libro en donde Moncho Alpuente nos hilvana su particular lectura del Antiguo Testamento, con la fina socarronería y la amenidad que le caracterizan.
Texto, pues, humorístico, cuanto sagaz, que ya se editó en su día como Versos sabáticos —en homenaje y solidaridad con Salman Rushdie— y que ahora recupera Drácena con su título original para divertimento de los lectores en castellano.
Otra manera de pensar «el tiempo perdido», contra los nuevos melancólicos que piensan que pueden recuperar el objeto perdido y volver a una Edad Dorada que no ha existido y no existirá nunca.
Habitamos un tiempo crepuscular: crisis económicas, guerras, pandemias, malestar cultural... Asistimos al auge de discursos políticos asentados sobre la melancolía y la nostalgia de un pasado que fue mejor, incapaces de efectuar una interpretación con sentido del propio presente. Un futuro cancelado y un pasado que echamos de menos. En todos ellos se observa un repliegue de impotencia reaccionaria, agravio y resentimiento. Y, por encima de todo, una necesidad punzante: volver a casa.
Hoy, se da una respuesta melancólica a ese malestar que recorre la derecha y la izquierda. En El tiempo perdido, con la ayuda de Proust y algunos filósofos y filósofas, Clara Ramas nos propone una salida diferente. El melancólico se aferra al objeto amado y quiere volver a una Edad Dorada —la patria, el orden, los roles de género y de clase, la vida mejor de nuestros padres, la Transición, la Tradición—. Pero el retorno es imposible para nosotros, seres finitos, hablantes y modernos. Estamos siempre de camino, pero nunca del todo en casa. Pese a todo, quizás existe una milagrosa posibilidad de «recobrar el tiempo», pero ciertamente no será la que prometen los nuevos melancólicos y las fuerzas reaccionarias.
Yashka: Mi vida como campesina, exiliada y soldado es la extraordinaria autobiografía de María Bochkareva, una mujer que desafió los rígidos roles sociales de la Rusia de comienzos del siglo XX. Nacida en la pobreza, en una remota aldea campesina, María soportó abusos, matrimonios forzados y el exilio en Siberia, pero desarrolló una férrea determinación para tomar las riendas de su propio destino. Cuando estalló la Primera Guerra Mundial, decidió no servir como enfermera —el papel que se esperaba de las mujeres—, sino combatir como soldado. Tras apelar personalmente al zar Nicolás II, obtuvo un permiso excepcional para alistarse.
En el frente demostró su valentía bajo el fuego enemigo, ganándose el respeto de soldados curtidos y recibiendo condecoraciones por su coraje. Frustrada por la caída de la moral y las deserciones a medida que la revolución sacudía Rusia, propuso un experimento radical: la creación de una unidad de combate formada exclusivamente por mujeres, destinada a avergonzar e inspirar a las tropas desmoralizadas. Así nació el legendario Batallón de la Muerte de Mujeres, que marchó y combatió con una disciplina notable.
La historia de Bochkareva se desarrolla en medio del caos de las Revoluciones rusas, el colapso del régimen zarista y el ascenso de los bolcheviques. Sus memorias combinan la crudeza de la experiencia en el campo de batalla, la lucha personal íntima y un apasionado patriotismo, ofreciendo una perspectiva femenina excepcional sobre la guerra y la revolución en una de las épocas más turbulentas de la historia.
¿Quién no es capaz de imaginar la contagiosa sonrisa de Tina Turner cada vez que oye su nombre?
Anna Mae Bullock, más conocida como Tina Turner, nació en Nutbush, Tennessee, el 26 de noviembre de 1939. Iba camino de convertirse en enfermera cuando una noche de 1957 el batería de los Kings of the Rythm le tendió el micrófono y todo el mundo quedó impresionado por su voz. Desde entonces no se bajó del escenario.
Formó dúo con su marido, Ike Turner, hasta que el productor Phil Spector la descubrió y le ofreció producir sus discos. Este fue el origen de su famosa canción «River Deep – Mountain High».
A finales de los setenta Tina Turner comenzó su carrera musical en solitario y desde entonces no dejó de alcanzar el número uno de las listas de éxitos alrededor de todo el mundo. También ha aparecido en películas como «Mad Max», por la que ganó el premio Image a la mejor actriz de cine. Hoy ya está retirada, pero lo que está claro es que Tina Turner ha dejado una huella imborrable en la historia del rock.
Este libro lo que quiere mostrar es que el ser humano solo está en su esencia cuando es pequeño, de niños somos transparentes, hacemos las cosas porque sí sin pararnos a pensar si lo hacemos bien o no.A medida que vamos creciendo, tanto los padres, profesores y la sociedad en sí misma nos educa, nos pone unas normas y nos dice qué es correcto o no. Lo cual no es malo, sin embargo, perdemos esta esencia, limitándonos a «hacer las cosas como dictan otros».El niño crece con unas creencias limitantes sin ser consciente de ello, tapando su personalidad. Volverla a destapar es costoso, porque a veces es doloroso, no obstante, para saber quiénes somos, es fundamental trabajarse a lodos los niveles.Cuando se logra, queda la satisfacción de ser como queremos ser, se siente una liberación interna muy potente y gratificante.