El general Martín Miguel de Güemes, protagonista en las luchas por la independencia de nuestra Nación y de América del Sur, es un actor imprescindible en la concreción de la gesta sanmartiniana. Junto a los generales don Manuel Belgrano y don José de San Martín, fue quien mantuvo encendida la tea libertaria mientras el resto de la América hispana había sucumbido bajo el dominio realista. Por todo ello detenta el honor de ser considerado uno de los "padres de la Patria". Su vida y su accionar son ejemplos de amor incondicional por el destino independiente de la Nación.
Este libro forma parte de la colección "Salta en la historia política y cultural de la Argentina", que responde a un propósito cultural y educativo de gran proyección: presentar un conjunto de obras breves que destacan el accionar de una serie de personalidades de la Provincia que realizaron un aporte significativo a la conformación del pensamiento y la historia política, social y cultural de nuestro país.
«Equiparo el enigma a la idea de alma, de ser, y no lo concibo como un mero enigma sexual, sino como una búsqueda de unidad.»
La gran escritora de viajes Jan Morris nació como James Morris. Con ese nombre se distinguió en el ejército británico y se convirtió en un audaz reportero de éxito: escaló montañas, cruzó desiertos y se ganó la reputación de historiador del Imperio británico. Estaba felizmente casado y con hijos.
Pero las apariencias, como James Morris supo desde la niñez, pueden ser profundamente engañosas, pues durante toda la primera mitad de su vida sufrió la disonancia entre un cuerpo masculino y su alma de mujer.
Enigma es uno de los primeros libros en plantear la transexualidad con honestidad y naturalidad. Jan Morris nos cuenta cómo decidió someterse a un tratamiento hormonal para luego enfrentarse a una arriesgada cirugía que la convertiría en la mujer que realmente era.
No es la primera memoria trans moderna, pero quizá sí la primera con ambiciones literarias. Enigma contribuyó a establecer una forma de pensar sobre lo que significa ser trans y es un ejemplo literariamente impecable y temprano de la «narrativa del cuerpo equivocado».
Franz Jägerstätter, campesino austriaco, casado, padre de tres niñas y ferviente católico, fue ejecutado en 1943 por negarse a servir en el ejército nazi. Atendiendo a los dictados de su conciencia —de los que no quiso sustraerse aun contraviniendo las recomendaciones de las autoridades eclesiásticas—, se negó a participar en una guerra que consideraba a todas luces injusta. Su valentía y su coherente actuación como cristiano llevaron al papa Benedicto XVI a beatificarlo en octubre de 2007.
Se publican aquí por primera vez en castellano todos los escritos de Jägerstätter tanto durante el periodo de instrucción militar en la Wehrmacht como desde su posterior arresto hasta el día de su ejecución. La primera parte del libro recoge la conmovedora correspondencia mantenida con su esposa Franziska —a través de la cual Franz había sido conducido a un intenso camino espiritual—, mientras que la segunda está formada por diversas reflexiones sobre la vida cristiana escritas en prisión. Se incluye además un texto inédito encontrado recientemente en Sankt Radegund, escrito probablemente unos días antes de su arresto.
«Me gustaría invitaros a conocer la extraordinaria figura de un joven objetor, un joven europeo de 'ojos grandes', que luchó contra el nazismo durante la Segunda Guerra Mundial» (Mensaje del papa Francisco a los participantes en la conferencia europea de jóvenes).
Bajo tierra reúne una selección de artículos y fragmentos de revistas subterráneas y fanzines publicados en Uruguay entre 1986 y 1990.En sus páginas se reproducen, mediante el recurso facsimilar, alrededor de ochenta ejemplares publicados por jóvenes en posdictadura. Este libro se propone colaborar en la visibilización de voces diluidas y olvidadas que cuestionaron y continúan interpelando a la sociedad uruguaya. Recorrer estas páginas nos permite ponernos en la piel de aquellas y aquellos jóvenes que muchas veces permanecieron en el anonimato, que publicaron de forma autogestiva y que se desmarcaron de la élite cultural del momento. Sus enunciados urgentes denuncian la represión policial y las razzias, ponen en plano los debates sobre el uso de drogas, manifiestan el lugar incierto de las juventudes desplazadas y abren el camino a la enunciación de disidencias sexuales. Esperamos que este libro pueda poner nuevamente en circulación aquellas voces, haciéndolas resonar aquí y ahora.
San Juan XXIII el Papa humilde o el Papa bueno, que de ambas formas era conocido, sigue siendo considerado el Papa del Concilio por la gran trascendencia que el Vaticano II ha tenido y tendrá en la Iglesia contemporánea y en la del futuro. Además, participó como enfermero en la Primera Guerra Mundial, fue delegado apostólico en Bulgaria. Grecia y Turquía -donde ayudó a salvar a muchos judíos de las garras del nazismo-, así como nuncio en París, Patriarca de Venecia... A la hora de su muerte, desfilan por su mente las personas a las que quiso y confia en que se le abrirán las puertas del Cielo, no por lo que hizo, sino por lo que amó. Su familia y sobre todo su madre, el tío Zaverio. el párroco don Rebuzzini, el obispo Tedeschi, la niña Catalina Hudson. enferma de leucemia, que tanto le impresionó, su fiel secretario Loris Capovilla... y al fondo, un paisaje recurrente: la ladera sagrada de Sotto il Monte, el pueblo donde nació. Fue canonizado por el Papa Francisco el 27 de abril de 2014. José Luis Olaizola ha investigado el Diario del alma de san Juan XXIII, las cartas a familiares e incluso su testamento espiritual, para recrear, en primera persona y con un estilo sencillo y emocionado, la peripecia vital de este gran hombre que nació con vocación de cura de aldea y terminó siendo Papa por obediencia.
EL REY LA REPUDIÓ, TODA EUROPA LA RESPETÓ
Fue una mujer muy culta, con una magnifica preparación política y un alto sentido del deber a la que, sin embargo, siempre se ha presentado como una reina anodina y mala esposa, repudiada por el rey Enrique VIII.
El muralismo mexicano cambió para siempre la manera de experimentar el arte público, y no solo en Latinoamérica, sino alrededor del mundo. Diego Rivera emerge como uno de los pintores más descollantes de aquel movimiento artístico. Alimentado de las tradiciones aztecas y de las vanguardias de su tiempo, Rivera plasmó su arte en obras fulgurantes como "El mercado de Tlatelolco" y "Sueño de una tarde dominical en la Alameda Central".
Su paso por este mundo estuvo signado también por relaciones turbulentas con varias mujeres, principalmente su amor con Frida Kahlo, y por una militancia comunista que le valió choques con Rockefeller y otros compradores. Como no podía ser de otra forma, tratándose de una pintura social, la vertiginosa vida de Rivera y sus contemporáneos nos mira desde sus murales.