Estoy Feliz En Este Momento Eterno
Hitomi Iida
Editora: Babelcube
Sinopse
Carta de amor para mi alma gemela, quien miró más allá del tiempo y del espacio con ojos nostálgicos.
Editora: Babelcube
Carta de amor para mi alma gemela, quien miró más allá del tiempo y del espacio con ojos nostálgicos.
San Juan de la Cruz is alone with Santa Teresa de Jesús the best of the Spanish mystic poetry. In this volume we present his complete poetry in the voice of Carlos Manrique.Ver livro
Una selección personal de las historias sentimentales escondidas detrás del poema de amor de autores tan emblemáticos de la literatura hispanoamericana como Pablo Neruda, Delmira Agustini, César Vallejo, Rosario Castellanos, Ernesto Cardenal, Gonzalo Rojas, Gabriela Mistral o Vicente Huidobro. Una antología de biografías amorosas que destapa sus pasiones más dramáticas y turbulentas materializándolas en poemas consagrados universalmente. Una suerte de exorcismo poético repleto de erotismo, tragedia, desencuentros, abandono, soledad, romances tóxicos, liberadores y traumáticos.Ver livro
Más que un libro de poemas, es un libro de ejercicios para pensar en las ausencias, aquellas ausencias que llenamos con la imaginación y la fantasía, la ausencia del deseo, la ausencia de la amada, la ausencia de la palabra. "Soñó que metía la mano en la cartera del timador y le robaba una muela que todavía conservaba un pedazo de carne. Ahora el hueco estaba en su boca. Al quitarle la muela se había llevado también la ausencia de ella." Pasaje de: Sandra Santana. "Y ¡Pum! Un tiro al pajarito".Ver livro
"¿Quiénes son los descendientes de los maestros del haiku? Uno piensa que deben estar en Japón o en otras latitudes, y no sólo eso, que deben ser ancianos y barbudos. Pero no. Los tenemos en Latinoamérica, y Lucía Vargas es una. Basta abrir este libro para comprobar que ella posee la mirada entrenada del sabio, que sabe comulgar con la naturaleza, que doma los símbolos y que cuenta con una precisión verbal y una sensibilidad insólita. Lo que tarda algo en irse es su primer poemario, un libro hecho con nostalgia, lágrimas, asombro y amor, que se centra en el movimiento perpetuo y en la imposibilidad que tenemos de detenerlo. No es por otra razón que en uno de los poemas más memorables de esta colección escribe: Ahí en ese rato que se queda es donde quiero vivir siempre: el momento antes de volverme otra cosa, el minuto antes de la pérdida, el instante antes del miedo. Es en ese "ahí" donde está ubicada la casa de la poesía. Y Lucía Vargas lo sabe. De ahí ha recuperado las preciosas instantáneas de su memoria que colman este poemario. La alquimia verbal no solo ha transformado esas sensaciones e imágenes en lenguaje, sino también a la misma poeta. Por lo que ahora, nuestra encomienda como lectores, es estudiar sus palabras y dejar que estas nos llenen de su luz". Frank BáezVer livro
En 1947 apareció en la revista Trabajos y Días un poema titulado "La barca nevada". Lo firmaba Carmiña Martín Gaite, y suponía el debut de quien buscaba aún su voz, e incluso su nombre. Luego se sucederían los libros en otros géneros, pero Carmen Martín Gaite mantuvo siempre su fidelidad a la poesía. Siguió escribiéndola —así lo demuestran sus cuadernos—, publicándola —con las ediciones ampliadas de A rachas— y recitándola, en cafés y centros culturales, en la grabación digirida por Alberto Pérez que aquí recuperamos. La poesía ocupa un lugar central en la obra de Carmen Martín Gaite. Así lo defiende esta edición de A rachas, al cuidado de José Teruel, que incorpora también una selección de sus collages. La poesía de Martín Gaite «ilumina elementos aún no explorados», nos recuerda Teruel; el lenguaje y el pensamiento poéticos guían la prosa de la autora, y muchos de sus poemas comparten temas y atmósferas con algunas de sus narraciones. Una poesía apegada al tiempo, a su paso o a su pérdida, agridulce y también lúdica, consciente de la tradición. «El vicio de anotar alguna impresión de esas que caen del cielo como un rayo o estremecen todo nuestro ser no desapareció por completo, ni le cerré la puerta a aquellas fugaces visitas de la poesía. Irrumpía en mi casa sin previo aviso, como un amigo calamitoso y algo enfermo que busca cobijo en un raro recinto aún milagrosamente indemne del naufragio, donde nadie le va a echar en cara sus ausencias. Se presentaba y lo inundaba todo con su olor a eucaliptus, intempestivamente, igual que se largaba luego sin despedirse: a rachas.» Palabra de Carmen Martín Gaite.Ver livro