La búsqueda permanente de un lenguaje que codifique la realidad, el matemático, y otro que la descodifique, el poético, brinda una posibilidad interesante que plantea un juego transitorio como la poemática sobre la que trata este libro. Disponer palabras en una forma determinada —por ejemplo, en un círculo formado por símbolos π evocando lo sublime, o un Teorema de Pitágoras con palabras dispuestas en cuadrados formando un triángulo rectángulo donde subyace la soledad— quizá sea un ejercicio próximo a una geometría circunstancial de las palabras que, en otros casos, son una geometría de los cuerpos en la cama o una serie de Fibonacci erótica. Estos tránsitos entre metáfora y abstracción posibilitan el absurdo, el contrasentido, los significados emergentes como posibilidad infantil de descubrir el juego, las simetrías e incluso cierta oscuridad en los momentos finales de Edgar Allan Poe viendo al mundo como un poema matemático
Además de ser una de las principales figuras literarias del siglo xx y ganador del Premio Nobel de Literatura de 1923, William Butler Yeats es el mayor poeta lírico que ha producido Irlanda. Yeats creó una vasta colección de historias, canciones y poesía del pasado histórico y legendario de Irlanda.
Esta recopilación incluye un gran número de obras, piezas que le han valido a Yeats el reconocimiento como uno de los más grandes poetas de su tiempo. La ilustradora Sandra Rilova nos lleva al universario literario de Yeats a través de cuarenta poemas esenciales.
Sherlock Holmes y su ayudante Watson dejan Londres y se trasladan a los desolados páramos de la región de Dartmoor para investigar la repentina muerte de Sir Charles. Una vez más se ha cumplido la maldición, que desde hace doscientos años cae sobre los Baskerville, anunciada siempre por el espectro y los aullidos de un diabólico sabueso. Esta historia de terror escalofriante y misterio fue llevada al teatro, al cine y a la televisión,sin duda un audiolibro imperdible.
Que nadie muera sin amar el mar es un libro de poemas que convierte el mar en símbolo central de la existencia. María Luisa Balaguer construye una obra donde el paisaje marino se transforma en metáfora de la memoria, la libertad y la intensidad vital. Cada poema dialoga con la experiencia íntima del paso del tiempo, el deseo y la pérdida, utilizando el mar como horizonte emocional y espacio de revelación. La autora despliega una voz lírica serena y reflexiva, capaz de unir contemplación y pensamiento. El libro propone una lectura que invita a detenerse, a escuchar el ritmo de las olas como eco interior y a comprender el amor por el mar como una forma de plenitud y conciencia del vivir.
-En español neutro, narración humana- Gratis por lanzamiento hasta el 13/06/2023 colección de poseía del gran maestro:
Nocturno
Día de difuntos
Un poema
A ti
Muertos
Al oído del lector
Poeta, di paso
Infancia
¿Recuerdas?
Madrigal
El mal del siglo
Vejeces
Triste
A veces cuando en alta noche
Ars
La ventana
Midnight dreams
Estrellas fijas
Los maderos de San Juan
El alma de la rosa
Ronda
Crepúsculo
Nocturno
La soledad de las esferas es un poemario que trata sobre la soledad de las mujeres y la lucha contra la invisibilidad y las desigualdades de género, también sobre el regocijo por los logros y la deuda con nuestras figuras femeninas referentes. Intenta, desde el feminismo comprometido y la sororidad, que demos un salto juntas y avancemos seguras, apoyándonos, haciéndonos presentes al máximo en nuestra propia vida para transformar miradas, la nuestra propia y la de nuestro entorno. Los poemas recorren territorios que conocemos bien las mujeres LBT, la búsqueda de la identidad, la distancia y cercanía con nuestras iguales, el peso de una tradición que nos silencia, la ruptura con los cánones, la ambivalencia de la maternidad, el compromiso en el amor y la amistad y el afán de mejorar el planeta desde éticas más cercanas al cuidado y la solidaridad entre los seres humanos.
Publicado en 1982 Memoria de la nieve es el segundo libro que escribió Julio Llamazares. Su escritura está vinculada estrechamente a aquel paisaje perdido y reencontrado en su memoria. Como el propio autor señala: «Son símbolos de mi biografía: la nieve, los bueyes, las montañas, etcétera. Otros tendrían el mar, los cañaverales, el sol, como paisaje de su historia. Pero la mía es ésta, de esta simbología parte lo que digo, y surge lo mismo en prosa que en poesía. Ese título, resume muy bien no solo la poesía sino toda mi obra. Creo, además, que es una redundancia: la memoria es como la nieve, escribes sobre ella, y mientras escribes se va derritiendo. Es como si siempre escribiera sobre la nieve, no sobre el papel». «Llamazares es sobre todo un poeta; de hecho, el ritmo de su escritura en prosa es deudor de esa ambición de asociar las palabras (y la memoria, que es su fuente) con el ritmo; la música es consustancial con su narrativa, y eso le viene de la poesía». Juan Cruz, El País