Rejoignez-nous pour un voyage dans le monde des livres!
Ajouter ce livre à l'électronique
Grey
Ecrivez un nouveau commentaire Default profile 50px
Grey
Abonnez-vous pour lire le livre complet ou lisez les premières pages gratuitement!
All characters reduced
Sin carta de navegación - cover

Sin carta de navegación

Xavier Muñoz Gallego-Mariné

Maison d'édition: Taranna Edicions

  • 0
  • 1
  • 0

Synopsis

Un libro que narra la vivencia de la protagonista, Hellen, una prestigiosa psicóloga oncológica neyorquina, viuda desde hace cuatro años de su esposo, Peter, también un prestigioso psicólogo, que solicita un año de excedencia en el hospital donde ejerce su profesión, para volver a su residencia veraniega en Mallorca. Será en la tranquilidad de la isla, Porto Colom, donde recuperará los recuerdos y las viejas amistades compartidas. Recuerdos dolorosos como la muerte de su esposo, a causa de un accidente, pero también agradables como las veladas pasadas con Peter o las reuniones y comidas con amigos lugareños, especialmente María y Tiá, con los que trabaron una fuerte amistad.
A medida que van pasando los meses, Hellen está elaborando su proceso de superación del duelo por la muerte de Peter, con la ayuda de sus amigos y la de un nuevo personaje que aparece en su vida, Tomeu, un psiquiatra que vive a caballo de Barcelona y Mallorca, y que le será de gran ayuda en este proceso de recuperar de nuevo el tono vital, para vivir y aceptar la nueva situación de su vida sin Peter.
Disponible depuis: 22/11/2022.
Longueur d'impression: 270 pages.

D'autres livres qui pourraient vous intéresser

  • Entre tú y yo - cover

    Entre tú y yo

    Whitney G.

    • 6
    • 46
    • 0
    Querida Hayley:
    Asumo que todavía estás de resaca, así que seré breve.
    Anoche te metiste bajo mis sábanas (sin mi permiso), y casi hicimos el amor. Salí de la cama tan pronto como me di cuenta de que eras tú y te llevé a casa.
    Eso fue lo que pasó.
    Punto.
    Final.
    En caso de que lo hayas olvidado, eres la hermana pequeña de mi mejor amigo. Nunca seremos nada más (no podemos ser nada más), así que preferiría que trabajásemos en lo de ser "solo amigos" de nuevo. No obstante, no soy de los que dejan preguntas sin responder —ni siquiera las que se hacen durante una borrachera—, por lo que, para dar por zanjada nuestra inapropiada conversación de forma adecuada, te contestaré:
    1) Sí, me gustó el roce de tus labios contra los míos cuando te pusiste encima de mí.
    2) Sí, por supuesto que prefiero el sexo rudo, pero estoy bastante seguro de que no fui rudo contigo.
    3) No, no tenía ni idea de que todavía eras virgen…
    Este mensaje nunca ha existido.
    Corey.
    Voir livre
  • Novio por treinta días - cover

    Novio por treinta días

    Whitney G.

    • 6
    • 48
    • 0
    Nunca debería haber aceptado ese acuerdo…
    Hace treinta días, mi jefe —un tiburón de Wall Street— acudió a mí con una oferta que no pude rechazar: poner mi firma en una línea de puntos y fingir ser su prometida durante un mes. Si accedía, podía rescindir mi contrato laboral con una indemnización por despido "extremadamente generosa".
    Las normas eran muy sencillas: prohibido besarse y tener sexo. Solo había que fingir que nos queríamos ante la prensa, aunque desde el día que lo conocí siempre había deseado borrarle esa estúpida sonrisa de superioridad de la cara.
    Lo cierto es que no tuve que pensármelo dos veces. Firmé y comencé a contar los segundos que me faltaban hasta librarme al fin de su chulería de alta gama.
    Solo aguanté un minuto…
    Nos peleamos durante todo el viaje de cuatro horas hasta su ciudad natal y no conseguimos dar una impresión convincente ante la prensa que nos esperaba. Pero lo peor fue que, justo cuando iba a arrancarle aquel gesto arrogante de la cara, se quitó la toalla de baño delante de mí, a propósito, y me dejó sin palabras con su miembro de veinte centímetros, para "demostrarme quién era el más importante" en nuestra relación. Después me dedicó su estúpida sonrisa de suficiencia de nuevo y me preguntó si quería que consumáramos lo nuestro.
    Y lo peor de todo es que ese fue solo el primer día.
    Todavía quedaban otros veintinueve por delante…
    Voir livre
  • Te esperaré siempre - cover

    Te esperaré siempre

    Whitney G.

    • 1
    • 15
    • 0
    «Por favor, deje su mensaje después de la señal…».
    
    Tatiana, son ya las cuatro de la madrugada y no puedo dormir porque estoy borracho y en vela, pensando en ti…
    En que casi fui tuyo, y tú casi fuiste mía.
    Mi vida es un desastre, y toda mi carrera como luchador en la MMA pende de un hilo. Soy muy consciente de que tengo que cambiar muchas cosas.
    Necesito que me devuelvas el favor que me prometiste, ese que aún tenemos pendiente desde hace años.
    Necesito que finjas ser mi prometida durante noventa días.
    Solo noventa días.
    No tenemos por qué hablar a escondidas ni tampoco ser amigos de nuevo. Ni siquiera tenemos que besarnos, aunque te aseguro que ningún otro hombre te habrá besado mejor que yo…
    Te prometo que no nos tocaremos, a pesar de que la última vez que nos vimos parecía que era eso precisamente lo que deseabas (no intentes negarlo).
    En resumidas cuentas: quiero cobrarme ese antiguo favor que juraste que me deberías «siempre».
    No te estoy pidiendo demasiado. Solo necesito que finjas por mí que es real…
    Voir livre
  • Por supuesto que no es él - cover

    Por supuesto que no es él

    Whitney G.

    • 1
    • 46
    • 0
    Lo único que quería en mi trigésimo cumpleaños era una noche de locura de la que me acordase toda la vida… Y en vez de eso, acabé embarazada de mi jefe.
    Vale, espera.
    Antes de que empieces a juzgarme —que te estoy viendo—, la verdad es que no sabía que era mi jefe en esos momentos. Lo único que vi fue al hombre más sexy con el que me había tropezado nunca, con acento británico incluido, y unos labios que me devoraron durante horas en la cama.
    un así, cuando se comportó como un gilipollas y asumió que iba a haber una segunda ronda después de haber dicho que mi apartamento se parecía a «una caja de cerillas», le di la patada y esperé no volver a verle nunca más.
    Hasta cuatro semanas más tarde…
    Fue entonces cuando me di cuenta de que estaba «tardando», cuando veinte pruebas de embarazo distintas me confirmaron la verdad que no quería reconocer.
    Y justo cuando pensaba que tendría que pasarme otras cuatro semanas más buscándole, entró tan tranquilo por las puertas de mi empresa, y mi supervisor nos anunció que era nuestro nuevo director general.
    Pero es que eso no es ni siquiera lo peor.
    Ni de lejos.
    Resulta que ese hombre ocultó un secreto la noche en que nos conocimos, y los siguientes ocho meses iban a ser mucho más complicados de lo que jamás podría haberme imaginado…
    Voir livre
  • Carter y Arizona - cover

    Carter y Arizona

    Whitney G.

    • 0
    • 43
    • 1
    Solo amigos.
    Solo somos amigos.
    No, en serio. Arizona es solo es mi mejor amiga…
    
    Arizona Turner y Carter James son amigos inseparables desde los nueve años. Se lo han contado siempre todo el uno al otro y se han apoyado en todas sus "primeras veces". Y, por supuesto, han sido mutuo paño de lágrimas cuando las relaciones que han mantenido con otras personas han fracasado…
    Pero a lo largo de los años, a pesar de todo lo que han pensado los demás sobre ellos y su amistad, jamás han traspasado la línea. 
    Nunca se les ha ocurrido. 
    Nunca han querido...
    Hasta que una noche todo cambió.
    Así que quizá ahora…
    
    Solo amigos. 
    Solo somos amigos. 
    O eso seguiré diciendo hasta que averigüe si Carter sigue siendo "solo" mi mejor amigo.
    Voir livre
  • Veintidós mensajes - cover

    Veintidós mensajes

    Whitney G.

    • 2
    • 16
    • 0
    Todo empezó con una escena de sexo.
    Bueno, con una escena de sexo que yo no era capaz de escribir.
    A pesar de ser una autora con más de cincuenta libros románticos a mis espaldas, me estaba costando hacer lo que mejor se me daba, y, por pasar el rato, le pedí ayuda a un amigo al que conocía solo por internet.
    No debí haberlo hecho.
    Él escribió una escena mucho mejor que cualquiera que yo hubiera podido redactar, y nuestros siete meses de amistad platónica —aunque con algún coqueteo— se fueron al garete en diez minutos.
    Porque me pidió que nos viéramos en persona…
    Habíamos acordado mantener la relación en el plano digital, ser solo amigos y no ponernos cara, pero ninguno de los dos pudo resistirse.
    Cuando lo vi en el aeropuerto me sentí atraída por él al instante, pero no tardé en darme cuenta de que jamás íbamos a poder llegar a nada.
    El hombre con el que había estado hablando durante los últimos meses era la última persona que esperaba.
    La última persona con la que debía fantasear.
    Era el mejor amigo de mi padre.
    Voir livre