La villana de Vallecas
Tirso de Molina
Sinopsis
Comedia en tres actos cuya acción transcurre entre Valencia, Arganda, Vallecas y Madrid.
Comedia en tres actos cuya acción transcurre entre Valencia, Arganda, Vallecas y Madrid.
Del odio entre dos familias enemigas surge una historia que desafía al destino. Un chico conoce a una chica en una fiesta y se enamoran a primera vista. Su amor apasionado y desafiante emerge en un contexto de odio heredado, pues sus familias se detestan. A pesar de las advertencias y los conflictos, Romeo y Julieta deciden unirse en un matrimonio secreto, creyendo que su amor puede superar cualquier barrera. Pero el destino trágico interviene, y una serie de malentendidos los conduce a un desenlace devastador, condenándolos a la fatalidad. William Shakespeare inmortalizó la leyenda de este amor imposible, grabándola para siempre en la memoria colectiva de la humanidad.Ver libro
Estrellas y agujeros negros (entre otras cosas) nos cuenta cómo Violeta con ayuda de su perro de peluche, Pimiento y su amiga 400, se libra para siempre del molesto cazador de pájaros que vive en la casa de enfrente. Después de esta terrorífica aventura estará un poco más preparada para librarse de todos los charlatanes que quieran encerrarla dentro de una jaula. Estrellas y agujeros negros (entre otras cosas) es un monólogo a cuatro voces en donde la realidad se mezcla para conformar el universo personal de Violeta, un universo en el que conviven sus mejores amigos, grandes preguntas y algún que otro monstruo horrible. En este viaje espacial Violeta se hará un poquito más gigante.Ver libro
En la frontera de diversos registros, la escritura de Carmen Berenguer construye una ficción poética que transita por lo biográfico, lo epistolar y la crónica roja. Una estrategia de movilidad donde el espacio simbólico es ocupado por ruinas, cárceles, escenarios urbanos, paisajes, casas y voces de mujeres que escriben e inscriben la memoria para dar testimonio del horror, pero también de la rebeldía y resistencia. En Naciste Pintada está presente la historia íntima y pública, la violencia, los modos de sobrevivir y los vestigios tras la pesadilla.Ver libro
En Curame Lorena Pronsky nos invita a reflexionar acerca de cómo podemos transitar el camino que tenemos por delante sin desconocer jamás los dolores han dejado marcas en el alma, cada una de las heridas que nos atraviesan, y que nos señalan un nuevo destino. Luego de Rota se camina igual, su primer éxito, Lorena Pronsky vuelve a conmover al lector. Con su pluma sencilla y profunda, la autora sigue acompañando, sensible y amorosamente, la evolución emocional de miles de lectores que hacen eco de sus reflexiones. Curame, como dice Pronsky, es una invitación constante a resignificar las heridas inherentes de la vida. Un viaje de autodescubrimiento, aprendizaje y superación personal.Ver libro
En 1947 apareció en la revista Trabajos y Días un poema titulado “La barca nevada”. Lo firmaba Carmiña Martín Gaite, y suponía el debut de quien buscaba aún su voz, e incluso su nombre. Luego se sucederían los libros en otros géneros, pero Carmen Martín Gaite mantuvo siempre su fidelidad a la poesía. Siguió escribiéndola —así lo demuestran sus cuadernos—, publicándola —con las ediciones ampliadas de A rachas— y recitándola, en cafés y centros culturales, en la grabación digirida por Alberto Pérez que aquí recuperamos. La poesía ocupa un lugar central en la obra de Carmen Martín Gaite. Así lo defiende esta edición de A rachas, al cuidado de José Teruel, que incorpora también una selección de sus collages. La poesía de Martín Gaite «ilumina elementos aún no explorados», nos recuerda Teruel; el lenguaje y el pensamiento poéticos guían la prosa de la autora, y muchos de sus poemas comparten temas y atmósferas con algunas de sus narraciones. Una poesía apegada al tiempo, a su paso o a su pérdida, agridulce y también lúdica, consciente de la tradición. En palabras de la autora: «El vicio de anotar alguna impresión de esas que caen del cielo como un rayo o estremecen todo nuestro ser no desapareció por completo, ni le cerré la puerta a aquellas fugaces visitas de la poesía. Irrumpía en mi casa sin previo aviso, como un amigo calamitoso y algo enfermo que busca cobijo en un raro recinto aún milagrosamente indemne del naufragio, donde nadie le va a echar en cara sus ausencias. Se presentaba y lo inundaba todo con su olor a eucaliptus, intempestivamente, igual que se largaba luego sin despedirse: a rachas.»Ver libro
Qué alegría, vivir sintiéndose vivido. Rendirse a la gran certidumbre, oscuramente, de que otro ser, fuera de mí, muy lejos, me está viviendo.Ver libro