Begleiten Sie uns auf eine literarische Weltreise!
Buch zum Bücherregal hinzufügen
Grey
Einen neuen Kommentar schreiben Default profile 50px
Grey
Jetzt das ganze Buch im Abo oder die ersten Seiten gratis lesen!
All characters reduced
Fuego en Sunset Strip - cover

Fuego en Sunset Strip

Katherine Vega

Verlag: Romantic Ediciones

  • 1
  • 0
  • 0

Beschreibung

Los Ángeles, 1987

En el Sunset Strip existen dos bandas de hard rock que se odian desde hace años: Killercats y Shamrocks. El fuego cruzado entre los vocalistas de ambos grupos es la comidilla de todo el Strip y eso lo sabe bien la poderosa discográfica Thunder Records. La compañía decide contratarlos para aprovechar la polémica que rodea a los líderes de las dos bandas: Sienna Sutton y Brandon Laverty.

Cuando Sienna recibe la increíble propuesta de que Killercats sean teloneras de la archiconocida banda KISS durante un tour de dos meses, poco se imagina que va a tener que compartir autobús de gira con los irlandeses Shamrocks y, en particular, con Brandon Laverty. El mismo del que lleva echando pestes por todo Los Ángeles desde hace años.

Brandon y Sienna deciden hacer un pacto para sobrevivir a la convivencia obligada en la carretera: nada de insultos personales, nada de soltar mierda sobre la banda del otro y… nada de líos amoroso entre los Shamrocks y las Killercats.

Una gira que lo cambiará todo.
Y un fuego que hará arder Sunset Strip hasta sus cenizas.
Verfügbar seit: 10.11.2022.
Drucklänge: 400 Seiten.

Weitere Bücher, die Sie mögen werden

  • Veintidós mensajes - cover

    Veintidós mensajes

    Whitney G.

    • 2
    • 16
    • 0
    Todo empezó con una escena de sexo.
    Bueno, con una escena de sexo que yo no era capaz de escribir.
    A pesar de ser una autora con más de cincuenta libros románticos a mis espaldas, me estaba costando hacer lo que mejor se me daba, y, por pasar el rato, le pedí ayuda a un amigo al que conocía solo por internet.
    No debí haberlo hecho.
    Él escribió una escena mucho mejor que cualquiera que yo hubiera podido redactar, y nuestros siete meses de amistad platónica —aunque con algún coqueteo— se fueron al garete en diez minutos.
    Porque me pidió que nos viéramos en persona…
    Habíamos acordado mantener la relación en el plano digital, ser solo amigos y no ponernos cara, pero ninguno de los dos pudo resistirse.
    Cuando lo vi en el aeropuerto me sentí atraída por él al instante, pero no tardé en darme cuenta de que jamás íbamos a poder llegar a nada.
    El hombre con el que había estado hablando durante los últimos meses era la última persona que esperaba.
    La última persona con la que debía fantasear.
    Era el mejor amigo de mi padre.
    Zum Buch
  • Entre tú y yo - cover

    Entre tú y yo

    Whitney G.

    • 6
    • 46
    • 0
    Querida Hayley:
    Asumo que todavía estás de resaca, así que seré breve.
    Anoche te metiste bajo mis sábanas (sin mi permiso), y casi hicimos el amor. Salí de la cama tan pronto como me di cuenta de que eras tú y te llevé a casa.
    Eso fue lo que pasó.
    Punto.
    Final.
    En caso de que lo hayas olvidado, eres la hermana pequeña de mi mejor amigo. Nunca seremos nada más (no podemos ser nada más), así que preferiría que trabajásemos en lo de ser "solo amigos" de nuevo. No obstante, no soy de los que dejan preguntas sin responder —ni siquiera las que se hacen durante una borrachera—, por lo que, para dar por zanjada nuestra inapropiada conversación de forma adecuada, te contestaré:
    1) Sí, me gustó el roce de tus labios contra los míos cuando te pusiste encima de mí.
    2) Sí, por supuesto que prefiero el sexo rudo, pero estoy bastante seguro de que no fui rudo contigo.
    3) No, no tenía ni idea de que todavía eras virgen…
    Este mensaje nunca ha existido.
    Corey.
    Zum Buch
  • Sinaloa - cover

    Sinaloa

    Steffany Kennels

    • 1
    • 4
    • 0
     Alanna Caley admiraba tanto a su padre que decidió seguir sus pasos, lo que la llevó a convertirse en inspectora jefe de la UDYCO, donde trabajaba bajo sus órdenes. 
     En aras de cooperar contra el crimen organizado, se les ordenó reunir pruebas contra uno de los carteles más sanguinarios de Sinaloa, pero cansada de ver cómo a través de sus hombres se extendía el tráfico de estupefacientes por España, cometió el error de tomar la iniciativa e ir a por Armando de la Cruz: el sicario más peligroso. Sin embargo, la jugada no le salió como esperaba. 
     Ahora, el cartel le ha puesto precio a su cabeza por matar a su mano derecha. Su padre quiere ayudarla, pero Alanna ya no confía ni en él ni en nadie. Por eso, cuando el nuevo inspector asignado al caso aparece en el lugar en el que ella lleva escondida los dos últimos años, lo echa a patadas. Pero Maverick es de los que prefieren pedir perdón a pedir permiso y, a fin de cuentas, conquista quien perdura, aunque en los planes de él no entraba ni una cosa ni la otra. 
       
     Si quieres paz, prepárate para la guerra.
    Zum Buch
  • El castigo de Tutu - cover

    El castigo de Tutu

    Steffany Kennels

    • 1
    • 3
    • 0
    Anuket Heba lleva toda su vida oculta bajo identidades falsas que le han permitido sobrevivir al asedio de una orden compuesta por descendientes de antiguos sacerdotes de los faraones. Esclava de su cuerpo y de su corazón, se verá obligada a emplearse a fondo y tomar decisiones en contra de lo que le fue convenido por los dioses, mucho antes de nacer, si quiere salvarse el pellejo.
    Jackson Bastilla renunció a su identidad y a su vida cuando tan solo tenía diez años. En su pasado fue esclavo, actualmente es el bastardo de los hermanos Dwayne —el lugarteniente más temido para el resto de las organizaciones criminales—, y el hijo pródigo que pondrá a su familia en la cuerda floja y que podría arrebatarle la cordura a su recién reencontrada Alniyl Kuynu: Anuket, la mujer destinada a guardar su alma, su corazón y su espíritu.
    Por la familia se muere.
    Por la familia se mata.
    Por la familia, tus enemigos verán arder el mismísimo cielo y presenciarán cómo claudican las llamas del infierno ante tu presencia.
    Zum Buch
  • Te esperaré siempre - cover

    Te esperaré siempre

    Whitney G.

    • 1
    • 15
    • 0
    «Por favor, deje su mensaje después de la señal…».
    
    Tatiana, son ya las cuatro de la madrugada y no puedo dormir porque estoy borracho y en vela, pensando en ti…
    En que casi fui tuyo, y tú casi fuiste mía.
    Mi vida es un desastre, y toda mi carrera como luchador en la MMA pende de un hilo. Soy muy consciente de que tengo que cambiar muchas cosas.
    Necesito que me devuelvas el favor que me prometiste, ese que aún tenemos pendiente desde hace años.
    Necesito que finjas ser mi prometida durante noventa días.
    Solo noventa días.
    No tenemos por qué hablar a escondidas ni tampoco ser amigos de nuevo. Ni siquiera tenemos que besarnos, aunque te aseguro que ningún otro hombre te habrá besado mejor que yo…
    Te prometo que no nos tocaremos, a pesar de que la última vez que nos vimos parecía que era eso precisamente lo que deseabas (no intentes negarlo).
    En resumidas cuentas: quiero cobrarme ese antiguo favor que juraste que me deberías «siempre».
    No te estoy pidiendo demasiado. Solo necesito que finjas por mí que es real…
    Zum Buch
  • El príncipe de Park Avenue - cover

    El príncipe de Park Avenue

    Louise Bay

    • 6
    • 60
    • 0
    Me he ganado cada uno de mis billones de dólares por mí mismo. Soy calculador, astuto, y el mejor en lo que hago. Lleva tiempo y dedicación construir algo como lo que tengo. Y eso no deja tiempo para el amor, ni para novias ni para relaciones de ningún tipo.
    Pero no me malinterpretes: no soy un monje.
    Comprendo la atención y la concentración que hay que tener para seducir a una mujer guapa. Son las mismas habilidades que utilizo para cerrar grandes negocios.
    Pero todo eso empieza y acaba en una sola noche. No soy el tipo de tío que manda flores. No soy de los que llama al día siguiente.
    O eso pensaba hasta que una guapísima heredera, además de impaciente y mordaz, irrumpió en mi vida.
    Cuando Grace Astor pone los ojos en blanco por algo que he dicho, lo que quiero es abrazarla bien fuerte y mostrarle lo que se ha estado perdiendo hasta ahora.
    Cuando hace una broma a mi costa, solo quiero cerrarle esa boca descarada con mi lengua.
    Y cuando se marcha con un simple adiós justo después de que hayamos follado, lo único que quiero es restregarle en su cara los tres orgasmos que acaba de disfrutar.
    Ella será una princesa, pero yo le voy a dejar claro quién manda en este dormitorio de Park Avenue.
    Zum Buch