Join us on a literary world trip!
Add this book to bookshelf
Grey
Write a new comment Default profile 50px
Grey
Subscribe to read the full book or read the first pages for free!
All characters reduced
El caballero ha muerto - cover

El caballero ha muerto

Cees Nooteboom

Translator Isabel-Clara Lorda Vidal

Publisher: Siruela

  • 3
  • 12
  • 0

Summary

El caballero ha muerto narra la muerte de un escritor imperfecto y refleja el conflicto de Cees Nooteboom con la literatura.
En esta novela, la segunda de su carrera, Nooteboom representa la muerte del autor de la primera, el escritor que ya no quería ser. Y esta destrucción del escritor imperfecto es a la vez una autodestrucción y un perfeccionamiento, lo que hace de El caballero ha muerto una novela fundamental para entender la literatura del autor neerlandés. 
Ocho años después de escribir su primera novela, Philip y los otros, Cees Nooteboom terminaba El caballero ha muerto, una sobrecogedora obra en la que se entremezclan estados de ánimo, puntos de vista y reflexiones. El novelista Andre Steenkamp pretende superar su bloqueo en una isla mediterránea donde se rodea de un grupo de expatriados bohemios y excéntricos; allí se enamora de la misteriosa Clara. El lector sabe que Steenkamp muere: el narrador es un amigo que intenta completar el trabajo del novelista hilando sus caóticas notas y lo que conoce de la vida de Steenkamp. El libro resultante es una sutilísima exploración de la muerte y de las emociones primarias que se solapa con las conjeturas sobre las preocupaciones de Steenkamp como hombre y como escritor.
Available since: 12/31/2015.
Print length: 148 pages.

Other books that might interest you

  • Persianas metálicas bajan de golpe - cover

    Persianas metálicas bajan de golpe

    Marta Sanz

    • 1
    • 6
    • 0
    Una novela distópica. Un radical juego literario. Ciencia ficción para retratar críticamente el presente.  
    Esta novela nos sitúa en el mundo futuro de Land in Blue (Rapsodia). Allí una mujer madura vive con Flor Azul, un dron a través del que mantiene conversaciones con su amiga Bibi, que en realidad es la voz de una actriz. La mujer, solitaria y desmemoriada, vive separada de sus hijas, Selva y Tina, protegidas y vigiladas cada una por otro dron: el desencantado Obsolescencia y el adolescente Cucú. La mujer habita un mundo regido por lo virtual, las empresas de paquetería y los programas del corazón. Un mundo gobernado por la explotación, la represión policial y el miedo a la enfermedad y la muerte, en el que los tanatopractores preservan los cadáveres de la podredumbre. La banda sonora de esta ciudad-país-mundo es la de las persianas metálicas que bajan de golpe, uno de los leitmotivs que se van recogiendo sobre sí mismos, formando bucles y ondas, en esta ópera bufa y distópica. Pero distópica como las esperanzadoras distopías a lo Vonnegut: con sus pajaritos que advierten de los escapes de grisú... 
    Repleta de guiños y referencias (de la alta cultura al chismorreo televisivo, pasando por todo tipo de parafernalia pop), la novela es un panfleto futurista, una sinfonía ciborg, un grito de protesta, una coreografía de la desolación, una vanitas más moderna que posmoderna, y, sobre todo, una novela neorromántica de drones enamorados de mujeres a quienes cuidan y espían, Coppelias inversas, vampiros sentimentales, desacatos al dios del algoritmo, sueños, espejos, encantamientos y revoluciones: la primavera puede emerger de entre las tinieblas aupada por los seres más imprevisibles.
    Show book
  • El gran día de la señorita Pettigrew - cover

    El gran día de la señorita...

    Winifred Watson

    • 1
    • 2
    • 0
    La señorita Pettigrew, hija de un párroco, lleva toda la vida de casa en casa, ejerciendo de institutriz de niños «espantosos». A sus cuarenta años, «tímida y derrotada», no tiene un penique ni un vestido decente, está en paro y a punto de ser desahuciada. Una agencia de empleo le da la que podría ser su última oportunidad, pero cuando se presenta en el lujoso piso de la señora que la contrata, se encuentra, no con una madre de familia, sino con una joven belleza, rubia platino, envuelta en un salto de cama espectacular. Y lo primero que le pide, apuradísima, es que la ayude a deshacerse de un amante porque espera la inminente llegada de otro. Empieza así un largo día en el que, hora tras hora, la institutriz no gana para sobresaltos: su nueva patrona, la señorita Delysia LaFosse, no parece tener hijos, es cantante de un club nocturno, no solo tiene dos amantes sino tres y la introduce en un mundo inédito de fiestas, glamour y aventuras. Para su propia sorpresa, esta «solterona madura con ideales románticos» se ve abjurando de sus principios mojigatos y abrazando con entusiasmo una vida sin «moralidad», escandalosa y hasta violenta, donde paradójicamente se la trata bien por primera vez. Con una sabiduría aprendida en el cine y las novelas populares, llega incluso a resolver entuertos de lo más peliagudos. El gran día de la señorita Pettigrew (1938) de Winifred Watson es un clásico de la comedia británica, un cuento de hadas de otros tiempos donde la heroína es a la vez Cenicienta y el hada madrina.
    Show book
  • La pobre señorita Finch - cover

    La pobre señorita Finch

    Wilkie Collins

    • 2
    • 6
    • 0
    A través de la mirada de una genial narradora, madame Pratolungo, republicana ar-diente que una vez vivió sólo para «el sagrado deber de derrocar tiranos» y ahora se ve en la necesidad de contratarse como profesora de piano y dama de compañía, La pobre señorita Finch (1871-1872) cuenta la historia de una joven ciega, «tan franca como intrépida», que, en el trance de recuperar la vista, se encuentra en el centro de una red de mentiras piadosas y engaños malignos tejida por los dos hermanos gemelos que es-tán enamorados de ella. Intrigas, conspiraciones y un tremendo «laberinto de mentiras» ponen a prueba la fidelidad y la entereza de una mujer que, acostumbrada a tener la vista «en las yemas de sus dedos», y abocada ahora a un tortuoso desequilibrio entre la visión y el sentimiento, acaba renegando del don que gracias a la medicina ha recobra-do. En esta novela, Wilkie Collins explora anticipadamente algunos de los hallazgos de la moderna psicología de la percepción, a la vez que construye una historia de amor y rivalidad sumamente anómala y compleja, que mezcla inusitadamente su talento para el realismo doméstico con la irreal atmósfera de los cuentos de hadas. La novela es además una cumplida y muy collinsiana lección narrativa sobre la culpabilidad y la incoherencia de un punto de vista que busca, pese a todo, la exactitud.
    Show book
  • La reina del baile - cover

    La reina del baile

    Camila Fabbri

    • 3
    • 27
    • 0
    Una mujer despierta en un auto volcado en plena avenida nocturna. Hay humo y olor a nafta. Apenas siente sus piernas, el alumbrado público que entra desde afuera y los vidrios incrustados en su espalda. Descubre que ella es la conductora y, al instante, oye una voz dulce y delicada que la nombra. 
    En el asiento de atrás viajan también una joven de quince años y un perro. La mujer no recuerda quiénes son, ni qué están haciendo ahí. Lo único certero es que están vivos.
    La historia comienza cuando volvemos al pasado, ahí donde la narradora, Paulina, todavía está ilesa. Se separa de su pareja y emprende un viaje en su Peugeot 307 hacia la costa sur con Maite, su compañera de oficina, y con Gallardo, su perro. 
    Una novela perturbadora, envolvente y esperanzada. Un libro que asalta al lector con la inusitada fuerza de su prosa, sencilla y directa solo en apariencia. Una narración que nos habla de traumas, realidades y deseos.
    Show book
  • La mecedora - cover

    La mecedora

    Anna Hernandez

    • 6
    • 41
    • 0
    Una historia inquietante. Demoledora.
    Un asesino invisible. Dos policías. Un angustioso triángulo del que no pueden escapar. La cuenta atrás empieza con un secuestro. La tragedia se esconde en una casa perdida en los bosques suecos de Kalvträsk…
    La vida de Nils Åkerman, inspector de policía en Östersund, Suecia, queda en suspenso el día que desaparece su hijo Axel, de tres años. El pequeño estaba a cargo de Elena Rius, una inspectora de policía española, amiga de la familia, que pasaba sus vacaciones con ellos. Mykola Solonenko no sabe quién es, pero debe raptarla para llevarse al niño.
    Nils arrastra un oscuro pasado vinculado al sexo, al alcohol y a una pistola ilegal. Vive al borde de la locura por la desaparición de su hijo pequeño y de Elena, la mujer de la que se acaba de enamorar.
    Elena lleva nadando a contracorriente desde que era una niña, en el seno de una familia de la alta burguesía catalana que lo que menos esperaba de ella es que se hiciera policía nacional.
    Mykola no ha podido superar el horror de ver como su mundo se desintegraba tras la explosión de Chernóbil. Convertido en una persona de mil caras, es capaz de comportarse como un hombre que ama sin límites y tortura y mata sin piedad.
    Una compleja investigación policial a escala internacional no será suficiente para desenmascararlo. Una sola mujer encadenada a un pilar, sí.
    Una novela llena de acción que precipita al lector al abismo de las contradicciones y de las emociones desbocadas. Tan hipnótica como el balanceo de una mecedora…
    Show book
  • El puente de Alexander - cover

    El puente de Alexander

    Willa Cather

    • 6
    • 8
    • 0
    Bartley Alexander anda ya por la mediana edad y es un ingeniero de éxito, un hombre hecho a sí mismo, admirado por los puentes que construye. Casado con una mujer culta y rica, vive en una bonita casa en Boston y parece también tener una feliz vida conyugal. Pero en un viaje a Londres vuelve a encontrarse con un antiguo amor, Hilda Burgoyne, a la que conoció en París cuando era estudiante –entonces «fue la juventud, la pobreza y la cercanía, todo era joven y amable»− y que ahora es una actriz famosa. El reencuentro reaviva «la energía de la juventud que debe reparar en sí misma y pronunciar su nombre antes de desaparecer». A los dos las cosas les han ido bien; sin embargo, quizá no hayan agotado sus posibilidades. 
    El puente de Alexander (1912) recrea la intensa sensación, cuando a uno le amenaza ya «la desganada fatiga», de verse acompañado por «su propio ser juvenil», que posiblemente acabe siendo «el más peligroso de los acompañantes». Willa Cather no guardaba –como se ve en dos textos que figuran como apéndice a este volumen− muy buen recuerdo de esta su primera novela: le parecía demasiado deudora de los autores que admiraba, Edith Wharton y Henry James. Pero lo cierto es que hay en ella, en su estudio de una doble vida, toda la excitación y la fatalidad y todo el talento para la introspección que caracterizarán su obra posterior.
    Show book