Los hijos de Riosi y Riablo -...
Ana Paula Pintado Cortina
Es una investigación etnográfica profunda sobre las fiestas denominadas "fiestas grandes" entre los ralámuli (comúnmente llamados tarahumaras) de Potrero, en las Barrancas de la Sierra Tarahumara, Chihuahua. A partir de una observación participante prolongada, la autora documenta cómo estas celebraciones, ritos realizados en patios al aire libre, constituyen mucho más que eventos festivos: son prácticas culturales que articulan cosmología, identidad, memoria y resistencia frente a siglos de presión colonial y misional. Las fiestas, consideradas por los primeros jesuitas como vos diabólicos que debían erradicarse, sobrevivieron y se transformaron a través de continuas readaptaciones que revelan la capacidad de resistencia cultural de este pueblo.
A través de descripciones vividas y un análisis detallado de símbolos, cantos, danzas y la interacción social durante estos ritos, el texto muestra cómo las fiestas organizan la vida social y espiritual de la comunidad, enlazando las esferas festiva y cotidiana. Las celebraciones encarnan una compleja trama de significados: explican la relación entre los mundos original y terrenal, y la presencia de intermediarios como Onorúame, Riosi y Riablo en la experiencia tarahumara. Más allá de su belleza y solemnidad, las fiestas grandes son una expresión dinámica de continuidad cultural que, al ser comprendida desde la perspectiva indígena, desafía interpretaciones etnocéntricas y reivindica el valor epistemológico de las prácticas rituales en la reproducción social de los ralámuli.
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