Unisciti a noi in un viaggio nel mondo dei libri!
Aggiungi questo libro allo scaffale
Grey
Scrivi un nuovo commento Default profile 50px
Grey
Iscriviti per leggere l'intero libro o leggi le prime pagine gratuitamente!
All characters reduced
Amor Y Santidad - cover

Amor Y Santidad

Amanda Mariel

Casa editrice: Babelcube

  • 0
  • 0
  • 0

Sinossi

La magia del acebo reunirá a Josephine y a Ace en una Navidad inolvidable.... 


Cuando Josephine y Ace son enviados a buscar todos los adornos necesarios para un baile de Navidad en el salón Fortuna, encuentran más de lo que esperaban. Pero, ¿podrán una costurera y un gorila del infierno del juego encontrar el amor juntos? 


Disfruta de esta breve historia de travesuras navideñas hoy mismo.
Disponibile da: 25/10/2022.
Lunghezza di stampa: 104 pagine.

Altri libri che potrebbero interessarti

  • Un mar de razones para amarte - (Rom com de falso compromiso) - cover

    Un mar de razones para amarte -...

    Anne R. Aband

    • 0
    • 1
    • 0
    Ella solo quería paz. Él, escapar de su ex.
    Fingir que están enamorados era lo más lógico… ¿no?
    Valeria sube al crucero con la intención de desconectar del bufete, del estrés y, si puede, de la vida.
    Pero entonces aparece Nick: un inglés guapo, encantador y... alérgico a todo lo que respira. 
    Cuando le propone hacerse pasar por su novia para evitar a su ex, Valeria acepta sin pensar. Total, ¿qué podría salir mal?
    Pues prácticamente todo. 
    Porque entre cenas incómodas, excursiones ridículas, cócteles derramados y algún que otro beso demasiado convincente, fingir deja de ser solo un juego. Y mientras el barco navega por el Caribe, Valeria descubre que no solo se está enamorando del arquitecto hipocondríaco… también está empezando a gustarse a sí misma.
    No es solo una historia de amor. Es una historia de encontrar tu lugar… y decidir que ese lugar eres tú.
    Mostra libro
  • Novio por treinta días - cover

    Novio por treinta días

    Whitney G.

    • 6
    • 48
    • 0
    Nunca debería haber aceptado ese acuerdo…
    Hace treinta días, mi jefe —un tiburón de Wall Street— acudió a mí con una oferta que no pude rechazar: poner mi firma en una línea de puntos y fingir ser su prometida durante un mes. Si accedía, podía rescindir mi contrato laboral con una indemnización por despido "extremadamente generosa".
    Las normas eran muy sencillas: prohibido besarse y tener sexo. Solo había que fingir que nos queríamos ante la prensa, aunque desde el día que lo conocí siempre había deseado borrarle esa estúpida sonrisa de superioridad de la cara.
    Lo cierto es que no tuve que pensármelo dos veces. Firmé y comencé a contar los segundos que me faltaban hasta librarme al fin de su chulería de alta gama.
    Solo aguanté un minuto…
    Nos peleamos durante todo el viaje de cuatro horas hasta su ciudad natal y no conseguimos dar una impresión convincente ante la prensa que nos esperaba. Pero lo peor fue que, justo cuando iba a arrancarle aquel gesto arrogante de la cara, se quitó la toalla de baño delante de mí, a propósito, y me dejó sin palabras con su miembro de veinte centímetros, para "demostrarme quién era el más importante" en nuestra relación. Después me dedicó su estúpida sonrisa de suficiencia de nuevo y me preguntó si quería que consumáramos lo nuestro.
    Y lo peor de todo es que ese fue solo el primer día.
    Todavía quedaban otros veintinueve por delante…
    Mostra libro
  • El príncipe de Park Avenue - cover

    El príncipe de Park Avenue

    Louise Bay

    • 6
    • 60
    • 0
    Me he ganado cada uno de mis billones de dólares por mí mismo. Soy calculador, astuto, y el mejor en lo que hago. Lleva tiempo y dedicación construir algo como lo que tengo. Y eso no deja tiempo para el amor, ni para novias ni para relaciones de ningún tipo.
    Pero no me malinterpretes: no soy un monje.
    Comprendo la atención y la concentración que hay que tener para seducir a una mujer guapa. Son las mismas habilidades que utilizo para cerrar grandes negocios.
    Pero todo eso empieza y acaba en una sola noche. No soy el tipo de tío que manda flores. No soy de los que llama al día siguiente.
    O eso pensaba hasta que una guapísima heredera, además de impaciente y mordaz, irrumpió en mi vida.
    Cuando Grace Astor pone los ojos en blanco por algo que he dicho, lo que quiero es abrazarla bien fuerte y mostrarle lo que se ha estado perdiendo hasta ahora.
    Cuando hace una broma a mi costa, solo quiero cerrarle esa boca descarada con mi lengua.
    Y cuando se marcha con un simple adiós justo después de que hayamos follado, lo único que quiero es restregarle en su cara los tres orgasmos que acaba de disfrutar.
    Ella será una princesa, pero yo le voy a dejar claro quién manda en este dormitorio de Park Avenue.
    Mostra libro
  • Por supuesto que no es él - cover

    Por supuesto que no es él

    Whitney G.

    • 1
    • 46
    • 0
    Lo único que quería en mi trigésimo cumpleaños era una noche de locura de la que me acordase toda la vida… Y en vez de eso, acabé embarazada de mi jefe.
    Vale, espera.
    Antes de que empieces a juzgarme —que te estoy viendo—, la verdad es que no sabía que era mi jefe en esos momentos. Lo único que vi fue al hombre más sexy con el que me había tropezado nunca, con acento británico incluido, y unos labios que me devoraron durante horas en la cama.
    un así, cuando se comportó como un gilipollas y asumió que iba a haber una segunda ronda después de haber dicho que mi apartamento se parecía a «una caja de cerillas», le di la patada y esperé no volver a verle nunca más.
    Hasta cuatro semanas más tarde…
    Fue entonces cuando me di cuenta de que estaba «tardando», cuando veinte pruebas de embarazo distintas me confirmaron la verdad que no quería reconocer.
    Y justo cuando pensaba que tendría que pasarme otras cuatro semanas más buscándole, entró tan tranquilo por las puertas de mi empresa, y mi supervisor nos anunció que era nuestro nuevo director general.
    Pero es que eso no es ni siquiera lo peor.
    Ni de lejos.
    Resulta que ese hombre ocultó un secreto la noche en que nos conocimos, y los siguientes ocho meses iban a ser mucho más complicados de lo que jamás podría haberme imaginado…
    Mostra libro
  • Mister Smithfield - cover

    Mister Smithfield

    Louise Bay

    • 8
    • 50
    • 0
    «Se busca niñera americana para una adorable niña de cuatro años. Debe ser capaz de manejar a un jefe británico casi siempre malhumorado y taciturno, y muy muy sexy».
    
    Soy padre soltero, abogado de éxito y, según dicen algunos, el hombre más serio de Londres. Estoy completamente centrado en mi carrera y en criar a mi hija de cuatro años.
    Desde que mi esposa se marchó hace ya tres años, la única mujer en la que me he fijado es la cuñada de mi mejor amigo, Autumn Lumen, que, por supuesto, me está estrictamente prohibida.
    La tentación que siento por ella es fácil de resistir, porque Autumn vive en Oregón y solo está en Londres de visita familiar.
    Hasta que decide hacer de su traslado a Londres algo definitivo, la niñera de mi hija presenta la dimisión y Autumn se convierte en la única mujer capacitada para el puesto…
    Mostra libro
  • Veintidós mensajes - cover

    Veintidós mensajes

    Whitney G.

    • 2
    • 16
    • 0
    Todo empezó con una escena de sexo.
    Bueno, con una escena de sexo que yo no era capaz de escribir.
    A pesar de ser una autora con más de cincuenta libros románticos a mis espaldas, me estaba costando hacer lo que mejor se me daba, y, por pasar el rato, le pedí ayuda a un amigo al que conocía solo por internet.
    No debí haberlo hecho.
    Él escribió una escena mucho mejor que cualquiera que yo hubiera podido redactar, y nuestros siete meses de amistad platónica —aunque con algún coqueteo— se fueron al garete en diez minutos.
    Porque me pidió que nos viéramos en persona…
    Habíamos acordado mantener la relación en el plano digital, ser solo amigos y no ponernos cara, pero ninguno de los dos pudo resistirse.
    Cuando lo vi en el aeropuerto me sentí atraída por él al instante, pero no tardé en darme cuenta de que jamás íbamos a poder llegar a nada.
    El hombre con el que había estado hablando durante los últimos meses era la última persona que esperaba.
    La última persona con la que debía fantasear.
    Era el mejor amigo de mi padre.
    Mostra libro