Nomadismo digital

Nomadismo digital

Como parte de nuestra colaboración con el programa de radio Talenta Mundi queremos hablar de otro tema relacionado con el propio nombre del programa. Si hace unas semanas mostrábamos a los polímatas como máximo ejemplo del “Talento en el mundo”, dedicamos este artículo a cómo ese talento ha cambiado su relación con el mundo, aprovechando lo que las tecnologías digitales nos permiten en cuanto a comunicación y trabajo remoto. Obviamente, nos referimos al nomadismo digital.

Solo hace falta pasearse por las cafeterías de cualquier ciudad para darnos cuenta de que el hasta hace poco rol estándar de empleado de oficina perfectamente descrito en la película “El Apartamento” de Billy Wilder, ha cambiado. En muchísimos casos, tener una empresa solo nos requiere un ordenador, una mesa, una silla (bueno, o una cinta para andar, que ahora se ha puesto de moda) y una conexión a internet. En otros, poder acceder de vez en cuando a un taller de impresión digital en 3D para crear prototipos. Solo cuando la empresa empieza a crecer, nos planteamos contar con estructuras más estables. Las mudanzas de 24symbols solo han requerido cerrar el portátil, coger unas cajas para los pocos contratos y documentos que no tenemos digitalizados, y marcharnos a la siguiente oficina. Pero podemos ir más lejos, y no es metáfora: por qué pararnos en la cafetería de la esquina cuando podemos realizar la misma tarea desde el otro lado del mundo?

Aunque no el primero, quizá el libro que abrió esta posibilidad a muchas personas fue “La semana laboral de 4 horas”, de Tim Ferriss. Exagerado como pocos, la obra daba muchas pistas sobre cómo utilizar las nuevas tecnologías, automatizar procesos, aprovechar el entorno global en el que nos movemos y, como resultado de todo esto, minimizar la necesidad de encontrarnos en un sitio concreto para realizar nuestras tareas diarias.

La semana laboral de 4 horas de Timothy Ferriss

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¿Pero cómo conseguimos ser igual de productivos fuera del entorno controlado de la oficina? Por ejemplo, Tim Ferriss recomienda fehacientemente la utilización de asistentes personales remotos. Cuando escribió la primera edición del libro, quizá parecía ciencia ficción que en 2018 un porcentaje relevante de las tareas que menciona en el libro pudiesen ser realizadas por asistentes robotizados, como Amy de x.io. Aunque lejos de las capacidades de un asistente “humano”, hay situaciones concretas, como es la de gestionar la organización de reuniones con clientes, en la que Amy alcanza cotas bastante altas en el test de Turing…

Si Tim Ferriss nos ha convencido, hace falta dar el siguiente paso y ver cómo convertirnos en nómadas digitales. Una de las primeras reglas es lo que se conoce en latín como parvo vivere: vive con poco. El nomadismo digital tiene ciertos riesgos, como cualquier lector que haya sido autónomo podrá entender fácilmente: trabajos eventuales, épocas sin demasiados ingresos, … a lo que hemos de añadir otros problemas como que no puedas acceder temporalmente a tu cuenta corriente para sacar el dinero del mes en la moneda local, falta de conexión a internet, etc. De todo ello nos habla Vagabonding, para muchos la Biblia del nomadismo en general, y muy divertido de leer. Para muestra un botón. Dice el autor que:

“En una ocasión, en Armagedón (la localidad israelí, no la batalla del fin del mundo), conocí a un ingeniero aeronáutico estadounidense tan contento por haber conseguido cinco días libres durante un viaje de negocios a Tel Aviv que, mientras paseábamos por la ciudad en ruinas, apenas hablaba de otra cosa. Cuando finalmente le comenté que yo llevaba dieciocho meses viajando por Asia, me miró como si le hubiera dado un puñetazo. «Debes ser asquerosamente rico –comentó con tono resentido–. O tal vez –añadió, dándome por perdido definitivamente– lo sean tus papás».
Yo intenté explicarle que había pasado dos años enseñando inglés en Corea, y que con el dinero que había ganado me había financiado mis meses de libertad, pero el ingeniero se negaba a creerme. No sé por qué pero no aceptaba que dos años de cualquier trabajo honesto (el que fuera) pudieran haber financiado dieciocho meses (y los que vendrían) de viaje. No tuve tiempo siquiera de contarle la parte más graciosa de la historia: en aquel año y medio de viaje, mis costes diarios habían sido significativamente menores de lo que habrían sido en Estados Unidos.”

Lee online Vagabonding de Rolf Potts en 24symbols

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Tampoco nos podemos olvidar de los desafíos del trabajo en remoto. Por ejemplo, tal y como se explica en el libro Your Brain at Work, a nuestro cerebro no le gusta el foco, y prefiere gestionar interrupciones. Cómo doblegar esta tendencia se convierte en uno de los grandes desafíos de los próximos años, si queremos que este nomadismo se normalice.

Lee online Your brain at work en 24symbols

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O el hecho de que trabajaremos en entornos claramente multiculturales, con grandes oportunidades de crecimiento personal y profesional, pero también de desafíos a los que pocas veces nos habremos enfrentados. De ello habla durante unas cuantas páginas el libro Cultural Intelligence:

Lee online Cultural Intelligence Surviving and Thriving in the Global Village

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Pero podemos llegar aún más lejos. El parvo vivere y el nomadismo digital nos llevan a otro neologismo, “Zero Waste” (nada de basura), como concienciación de que el trabajar por el mundo también tiene responsabilidades. Consumir menos, pero amplificando el efecto de las rutinas de reciclado y reutiización, convierte un ejercicio eminentemente personal como es el nomadismo, en una acción global.

Lee online Zero Waste en 24symbols

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El trabajar sin oficina no es nuevo. Nuestra especie comenzó siendo cazadora y una parte de nosotros se resiste a la vida asentada que nos trajo el cultivo, y después la corbata. Parece que la transformación digital nos abre nuevas puertas a un enfoque a medio camino, disfrutando del mundo mientras mantenemos rutinas laborales que nos permiten tener seguridad.

Termino esta vez con un poema de Walt Whitman, un vagabundo de pro, de la Canción del camino abierto (parte de la colección de poemas Hojas de Hierba):

Desde este instante, me declaro exonerado de límites y líneas imaginarias:
iré a donde me plazca, dueño y señor absoluto de mí,
escucharé a los demás, consideraré bien lo que digan,
me detendré, investigaré, recibiré, contemplaré,
me desprenderé, sin violencia, pero con voluntad indoblegable, de las ataduras que me sujeten.

Lee online Hojas de Hierba

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Como siempre todos estos libros se encuentran en la estantería Talenta Mundi de 24symbols:

Talenta Mundi - Digital Nomads

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