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Adúlteros del mundo unidos en la literatura

No hay estadísticas fiables sobre el número de adulterios que se cometen en el mundo cada hora, cada minuto, cada segundo, pero son tantos que casi estamos dispuestos a  afirmar que la base del matrimonio es el adulterio. Más aun: la base sobre la que se sostiene la realidad es el adulterio.

Con esta declaración de principios Juan José Millás nos deja a solas con los 14 adúlteros, entre surrealistas y melancólicos, que componen este libro de microcuentos ilustrado por 14 de los mejores ilustradores españoles del momento.

No ha de faltarle razón si se tiene en cuenta la cantidad de adúlteros y adúlteras que han llegado a las páginas de las grandes novelas. Los amores prohibidos han estado presentes en la literatura española desde el comienzo y La regenta es su inclusión en la modernidad.

Juan José Millás sobresale en las distancias cortas, como todos los lectores de El País han comprobado a lo largo de los años. E Infieles y adulterados no es una excepción.

De todos estos relatos, en los que la huida del  tedio casi siempre termina en una humorística melancolía, tal vez el más inquietante sea «El extraño viaje», porque las capas de hipocresía que cubren el adulterio no consumado de un señor que quiere probar los urinarios públicos de Madrid sin atreverse tocan los tabúes más saludables de nuestra sociedad occidental.

Asistiremos a las vicisitudes del adúltero que considera la infidelidad algo tan natural como deshacerse de aguas mayores y menores en el lavabo y a las de ese señor que, confundido a fuerza de dobleces, termina intercambiando los regalos de Navidad de la esposa y la amante con consecuencias fatales para su salud.

Como todos los grandes humoristas, Juan José Millás es un pesimista en la raíz de su alma. La tensión entre despojarse de las ataduras a las que nos hemos sometido y la libertad a la que queremos entregarnos suele dar unos resultados de pesadilla de los que ya no es posible escapar sino por la risa.

El niño que se entera de que el vecino es bígamo y lo ve como al gran héroe de una vida que, en el resto de los casos, no supera las fronteras del barrio, termina por someterse al sentido común:

La bigamia es horrible. ¿Te imaginas esta vida nuestra multiplicada por dos?

Amantes que tiran naranjas por la cabeza, amantes que desaparecen, hijas a las que se les teme desde que llegan a la cuna, mujeres que desdeñan follar con sus maridos, ginecólogos sospechados de seducción a cambio de unos denarios, niñas mendigas que te arruinan la vida en diez minutos, cuñados con los que te encuentras a la entrada y salida del prostíbulo, una liga roja que llega al destinatario equivocado, bígamos consumidos como por la tisis. Sin embargo, nadie es capaz de renunciar al adulterio, como no se puede renunciar a la variedad del mundo.

Una lectura rápida, muy adecuada para los calores y el tedio de agosto, que traen tentaciones de escapar por vías que llevan a otros callejones sin salida.

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